En la tranquila Contumazá, específicamente en el centro poblado de Santa Ana, distrito de San Benito, una obra pública que debía mejorar el acceso al agua para riego ha terminado por distanciar a la población y a la gestión del alcalde César Navarrete Camacho. Una obra hídrica que fue anunciada como un proyecto de beneficio de una población hoy lleva marcada la percepción de una intervención edil que avanza sin explicaciones claras y con impactos que inquietan a quienes dependen directamente de ese recurso natural.

El proyecto hídrico “Mejoramiento del Servicio de Provisión de Agua Para Riego en el Canal de Santa Ana de Centro Poblado Santa Ana Distrito de San Benito de la Provincia de Contumaza” con Código Único de Inversión – CUI Nº 2634574, y con un presupuesto de S/ 8,262,961.67, no solo presenta cuestionamientos por la ausencia de información visible en campo, sino, y más importante para la población aledaña, por la falta de un proceso real de socialización. Santa Ana es una zona alejada de Contumazá donde el acceso a redes de internet es limitado. Lo mismo sucede con la comunicación municipal, que es casi inexistente, a decir de los propios pobladores; entonces, la falta de transparencia de las obras que ejecuta la municipalidad adquiere un peso negativo.
Otra Prensa ha revisado en el Sistema de Seguimiento de las Inversiones – SSI y ha hallado un elemento que se suma y agrava las dudas sobre la gestión del proyecto. De acuerdo con la información del portal oficial del Ministerio de Economía y Finanzas – MEF, la obra figura como activa y en ejecución desde octubre de 2024; sin embargo, el contrato fue firmado el 4 de marzo del 2025 y presenta una alerta por falta de registro del avance físico. En términos prácticos, esto significa que no existe información actualizada que permita verificar cuánto se ha construido realmente. Pero lo que si arroja es que el mes pasado, esto es en abril de este año, se ha desembolsado a la empresa ejecutora S/ 2, 113 66.42.

El propio sistema estatal señala que la ausencia de este registro compromete la calidad de la información y limita el seguimiento ciudadano y de las autoridades respecto de la inversión, una situación especialmente sensible en un proyecto que supera los 8.6 millones de soles.

Esta obra hídrica, tanto en el terreno físico, como los datos digitales obligatorios, no muestra avances verificables. Estos dos puntos evidencian claramente que el proyecto “avanza” sin control claro, y menos con rendición de cuentas. Esto se agrava porque este es el último año de gestión municipal del alcalde de San Benito.
El problema no es solo la falta de transparencia o la forma en cómo se está conduciendo el mismo. Aquí entra a tallar el fondo de la obra que está generando una problemática social. Según las versiones recogidas por Otra Prensa, los pobladores de la zona han presentado documentos legales, ello en razón a que el proyecto del alcalde César Navarrete Camacho habría cambiado sustancialmente su naturaleza sin ser comunicado.

“Lo que en un inicio se entendió como una mejora del canal existente terminó convirtiéndose en un proceso de entubamiento total. Esta decisión que nunca fue comunicada a nuestros vecinos, es una decisión que impacta directamente en la vida cotidiana de más zonas de influencia”, menciona un vecino de Santa Ana.
El canal de Santa Ana es una fuente de agua para consumo en momentos donde este líquido escasea, no es solo infraestructura de riego plasmada en papeles. Su agua sirve para el cuidado de animales y para actividades básicas de higiene. El cambio en este sistema implicaría la pérdida de un acceso importante a este líquido fundamental, lo que alteraría la dinámica de la población construida durante decenas de años.

Esta problemática ha arrojado a que los pobladores directamente afectados, que son más de una treintena, opten por tomar acciones formales que buscan frenar el proyecto. Su argumento principal es la afectación real, concreta e inminente a sus derechos fundamentales, entre ellos el acceso al agua y la participación en decisiones que afectan su entorno. Lo que se conoce como la socialización del proyecto.
Bajo estos argumentos han interpuesto una demanda de acción de amparo contra la Municipalidad Distrital de San Benito y las empresas que conforman el consorcio ejecutor. La demanda no solo solicita la detención inmediata de la obra, sino que muestra una serie de omisiones que apuntan directamente a la gestión encabezada por Navarrete Camacho, a quien se le atribuye la responsabilidad política de lo que ocurre en Santa Ana.

Los pobladores organizados también han solicitado que la gestión edil les haga entrega oficial del expediente técnico, la certificación presupuestal y otros documentos clave. Al cierre de esta nota, los pobladores no han obtenido respuesta.
Navarrete Camacho es oriundo de Santa Ana y la población guardaba esperanzas en su gestión, sin embargo, a raíz de los hechos, los vecinos sostienen que “lo que se ha incrementado son el malestar porque las decisiones municipales parecen ir en contra de las necesidades del propio lugar de origen del burgomaestre”.
Hoy, más que una obra de riego, el proyecto de Santa Ana se basa en el derecho de una población a ser escuchada antes de que las decisiones se conviertan en hechos que podrían volverse en irreversibles.
Otra Prensa intentó recoger los descargos del alcalde de San Benito, pero no hemos logrado establecer comunicación.