Alcalde Quevedo guarda silencio, mientras dos proveedores están en la mira de Otra Prensa por reiteradas ordenes de servicio.
Otra Prensa accedió a documentos oficiales del sistema Invierte.pe y registros de contratación que revelan que el proyecto educativo I.E. 547, ejecutado por la Municipalidad Distrital de La Ramada bajo la modalidad de administración directa, avanzó sin procesos de licitación desde el año 2023 y con pagos fragmentados a proveedores que intervinieron de forma reiterada en la misma obra.
En los registros revisados del sistema oficial de inversión pública figura como un proyecto concluido. “100% ejecutado físicamente, en proceso de liquidación”. Se trata de la obra de creación del servicio de educación inicial en la I.E. 547 del centro poblado Tambillo, en Cutervo (Cajamarca), con un costo aprobado de S/ 971,039.33. Sin embargo, detrás de esa declaración formal y las evasivas del alcalde Héctor Quevedo Idrogo, los documentos revisados dibujan un escenario que abre serias preguntas.

La obra de creación del servicio de educación inicial en la I.E. 547 fue ejecutada bajo la modalidad de administración directa. Esto implica que la propia municipalidad asume la conducción técnica y operativa del proyecto. Con el fin de reducir costos y acelerar plazos, se aplican este tipo de esquemas, pero no justifican un posible mal manejo de la obra, ni avala la poca o nula transparencia y el control de los recursos públicos.

Los documentos revisados en los portales del Estado, indican que desde el año 2023 no se registra ningún proceso de licitación vinculado a la ejecución del proyecto. Por el contrario, en su lugar aparecen órdenes de servicio sucesivas, emitidas de manera fragmentada, que terminaron concentrando una parte significativa del presupuesto en manos de dos proveedores.
Los documentos que este medio revisó muestran que Hugo Alejandro Fernández Villalobos recibió contrataciones durante 2023 por un total de S/ 201,950.50. A su vez, Wili Delgado Bustamante fue contratado en 2024 por S/ 71,905.50 y en 2025 por S/ 112,538.00. Sumados, ambos proveedores acumulan S/ 386,394.00, una cifra que representa cerca del 40% del costo total de la obra.

Las contrataciones no solo se repiten, sino que se insertan dentro de una misma intervención pública, lo que sugiere que no se trataría de servicios aislados o excepcionales. Ello podría mostrar un patrón en las contrataciones que no es menor. Por el contrario, todo indica que estos proveedores participaron de manera sostenida en la ejecución del proyecto.
En ese sentido, la normativa de contrataciones del Estado prohíbe dividir servicios con el fin de evitar procesos de selección menos rigurosos. Este mecanismo, conocido como fraccionamiento, se configura cuando una necesidad que debería ser atendida mediante un solo proceso es desagregada en múltiples contrataciones menores. En este caso, la ausencia de licitaciones y la reiteración de órdenes de servicio con los mismos actores colocan el hecho precisamente en ese punto.
El propio sistema Invierte.pe da cuenta de que el proyecto atravesó modificaciones durante su ejecución y que actualmente se encuentra en etapa de liquidación. Es, justamente, la fase en la que se consolidan los gastos, se cierran los contratos y se valida oficialmente lo ejecutado.
Los números ya están sobre la mesa. Una obra pública que debía ser ejecutada directamente por la municipalidad terminó dependiendo, en una proporción relevante, de proveedores externos contratados de manera reiterada. Sin competencia visible, sin procesos abiertos y con montos acumulados que superan ampliamente los estándares que suelen exigir mayor control.
La escuela está registrada como terminada. El expediente, en camino a cerrarse. Lo que aún no está claro es si la forma en que se ejecutó resiste una revisión más rigurosa. Y es justo en este punto que entidades fiscalizadoras como Contraloría y el Ministerio Público podrían ingresar y revisar a más detalle por qué se realizaron tales acciones.
Otra Prensa intento, en reiteradas oportunidades contactarse con el alcalde Héctor Quevedo Idrogo, y aunque en una oportunidad nos contestó, posteriormente dejó de hacerlo.