Si vas de compras que no te den “gato por liebre”

La expresión dar gato por liebre, no es otra cosa que engañar a alguien al darle de mala fe un artículo o servicio inferior calidad a lo que se había pagado o contratado, fingiendo que es de otra de buena calidad. Históricamente vemos como la literatura está llena de alusiones, en la mayoría de las ocasiones de carácter irónico, acerca del valor de los alimentos ofrecidos en las antiguas posadas. Era muy común que los viajeros desconfiaran del valor de los alimentos que en ellas se ofrecía, por ello, la frase “dar gato por liebre” eras una costumbre muy extendida, y consiste en engañar a alguien.

Durante nuestra labor profesional, hemos tenido la oportunidad de participar en intervenciones que se realizaron a fin de salvaguardar bienes jurídicos esenciales como la salud pública y el patrimonio de las personas. Para ello, se contó con la participación de diversas instituciones estatales como son el Área de Bromatología y Fiscalización de la Municipalidad Provincial de Cajamarca, la Dirección Regional de Medicamentos, Insumos y Drogas (DIREMID) y la Policía Nacional, quienes se encargaban de verificar: a) si los bienes, insumos, alimentos, bebidas, y otros productos destinados al consumo humano se encontraban aptos para el consumo humano, o si por el contrario, estaban vencidos o adulterados; b) si los alimentos o bebidas destinados al consumo humano o productos como los fertilizantes de uso agrícola, corresponden a la calidad, singularidad marca registrada o signos distintivos que se ofertan o publicitan en los diferentes envases o empaques (bolsas, costales, recipientes o botellas, etc), o si por el contrario, los productos son de dudosa procedencia, y se comercializan haciéndose uso indebido de una marca reconocida; c) si los productos farmacéuticos, dispositivos médicos o productos sanitarios  tenían garantía de buen estado, o si por el contrario, estaban falsificados, contaminados, o si estaban siendo comercializados a pesar de haberse producido su vencimiento; d) si los equipos de telefonía celular y sus accesorios, tenían procedencia ilícita o si por el contrario, estaban  reportados como robados o perdidos en el sistema de OPSITEL.

Lamentablemente, los resultados obtenidos nos mostraron una cruda realidad que se repite de manera frecuente durante el desarrollo de las actividades comerciales de expendio alimentos, bebidas, insumos, medicamentos, y productos diversos en general, por parte de quienes no tienen el menor reparo en ofrecerlos en venta, a sabiendas que se encuentran vencidos, adulterados, contaminados o envasados, utilizando empaques, bolsas o envoltorios de marcas reconocidas, cuyo contenido no corresponde al producto que debería comercializarse; o conociendo que su procedencia es ilícita.

Muchos consumidores son sorprendidos fácilmente al momento de realizar sus compras, debido a que no se fijan en detalles tan elementales que deben ser tenidos en cuenta como es la fecha de vencimiento, el registro sanitario, el envasado del producto que adquieren, o la procedencia de los mismos.  

Hace algún tiempo, se realizó una intervención en una tienda de abarrotes ubicada en el centro de la ciudad (afrente al mercado central), y lo que parecía ser una intervención de rutina, resultó ser un hallazgo sorprendente. Se encontró un gran número de los alimentos y bebidas (entre los que se encontraban yogures para niños) que no obstante haber vencido, seguían siendo comercializados, ocultándose (borroneándose) la fecha en que perdieron la vigencia para su consumo, reemplazándola con una supuesta fecha que no le correspondía, utilizando para ello un sello (de oficina) fechador. Igual escenario se encontró en otro centro comercial muy concurrido (ubicado en la intersección de los Jirones 11 de febrero y Revilla Pérez) en donde se ocultó (borroneándose) la fecha de vencimiento de las bebidas gaseosas (Coca-Cola). Los responsables de tales hechos delictivos, fueron sentenciados como responsables del delito contra la Salud Pública en la modalidad de Alteración de la fecha de Vencimiento, previsto en el Artículo 287° del Código Penal.

En otra oportunidad, se constató que en el kiosko de una institución educativa de mujeres, se estaban vendiendo Cifrut (bebidas), con fecha de expiración vencida y borroneada, pretendiéndose dar la apariencia que aún se encontraban vigentes. Hace algunos días, mientras transitábamos  con dirección al distrito de Otuzco, nos detuvimos a comprar una bebida (Maltin Power), en una pequeña tienda dela zona, en donde nos dijeron “sírvase lo que desee”, y al tomar un envase que contenía dicho producto, nos percatamos que la fecha de vencimiento no existía, por más que la buscamos, y luego de revisar con minuciosidad, observamos que había sido borrada (ocultada), hecho que nos llevó verificar el resto envases que estaban a la vista, pudiendo notar que habían vencido hace un mes (Mayo 2020), y al parecer, habrían tratado de ocultar su vencimiento para seguir comercializándolos. Recientemente, se conoció de una intervención policial en la cuadra 8 de la Avenida San Martin, en donde se encontraron etiquetas sueltas de atunes y filetes de pescado de marcas reconocidas, listas para ser colocados en latas que contenían otro producto distinto, cuya procedencia se desconocía.

Cuando se avecinan los meses festivos (fiestas patrias, navidad y año nuevo), las intervenciones se dirigen a las licorerías y centros comerciales donde generalmente se comercializan diversas bebidas alcohólicas de procedencia desconocida, envasados en botellas de marcas reconocidas, que fueron reciclados previamente, tratando de sorprender a los consumidores, quienes lo adquirían en la creencia que se trataba de un producto de calidad. También se han encontrado envases de licor sin registro sanitario y con fecha de expiración vencida, presumiéndose que habrían sido adulterados antes de ingresarse a su comercio. Durante estas intervenciones, aprendimos a identificar la autenticidad de los licores, para ello, las autoridades sanitarias recomendaron que debemos fijarnos básicamente en el registro sanitario, y en la vigencia o fecha de vencimiento.

Por ejemplo, si presenta como registro sanitario P3400914, se suman 5 años de vigencia que da un total de 19, lo cual, quiere decir que hasta el año 2019, estuvo vigente el licor. Así mismo, si el licor tiene más de 11.5 grados de alcohol, no tiene fecha de caducidad (Ejm. Algunos vinos, pisco, ron, Whisky,etc). En cambio, si la concentración de alcohol es menos de 11.5 grados, si tiene fecha de vencimiento (Ejm. Cerveza, Champagne, algunos vinos artesanales). Estos hechos, se tipifican dentro del rubro de delitos contra la Salud Pública en las modalidades de Producción, Comercialización o Tráfico de bebidas contaminadas, falsificadas o adulteradas destinados al uso o consumo humano, previsto en el artículo 288° del Código Penal; Comercialización Ilegal de alcohol metílico, previsto en el artículo 288-A del Código Penal, y Producción o Comercialización de bebidas alcohólicas ilegales, previsto en el artículo 288-C del Código Penal.

El año pasado tomamos conocimiento por parte del representante legal de una conocida Empresa Molinera, que en diferentes puntos de la ciudad, exactamente en la cuadra 1 del Jirón Revilla Pérez, Cuadra 2 del Jirón Tayabamba y en la Cuadra 8 de la Avenida San Martín, se estaba comercializando arroz cuya procedencia se desconocía, que estaba siendo envasado o rellenado en costales originales de la citada empresa; hechos que fueron corroborados posteriormente, teniéndose a la vista bolsas originales proporcionadas por el citado denunciante, a partir de lo cual, se pudo conocer que eran dos las modalidades utilizadas en este comercio ilegal, la primera, que el arroz que no era el que se utilizaba en la molinera, y era envasado en costales originales que llevaban los colores, marca y logos de dicha empresa; y la segunda, consistía en que el arroz de procedencia desconocida eran rellenados en bolsas o sacos falsificados, similares a los utilizados para su comercio. Estos hechos se tipifican como delito contra el Patrimonio en la modalidad de Estafa, previsto en el artículo 196° del Código Penal y delito contra la Propiedad Industrial en la modalidad de Uso o Venta no autorizada de diseño o modelo industrial, previsto en el artículo 223° del Código Penal, numeral C.

Hace algunos días se llevó a cabo una intervención en la Cuadra 1 del Jirón Revilla Pérez, en un centro comercial agro veterinario, en donde se vendían semillas, abonos, insumos y materiales agropecuarios; lugar en donde los representantes de la Dirección Zonal de Agro Rural y de la Policía Nacional del Departamento de Medio Ambiente, constataron la existencia de 287 sacos de un producto que se ofertaba como si fuera guano de la isla, rellenado en sacos cocidos artesanalmente, cuyo logo y presentación correspondían al Ministerio de Agricultura y riego Agro Rural, sin embargo, al extraerse una muestra de su contenido, se evidenció que lo que se estaba vendiendo al parecer no sería guano de la isla, sino arena (supuestamente gallinaza); razón por la cual, la Policía Nacional incautó el producto para los fines de investigación correspondientes.

En este caso, la persona intervenida, estaba sorprendiendo a quienes se dedicaban a realizar labores de sembrado o cultivo, que adquirían dicho producto en la creencia que se trataba de guano de la isla. Estos hechos se tipifican como delito contra el Patrimonio en la modalidad de Estafa, previsto en el artículo 196° del Código Penal, y delito contra la Propiedad Industrial en la modalidad de Uso o Venta no autorizada de diseño o modelo industrial, previsto en el artículo 223° del Código Penal, numeral C.

Las Farmacias y Boticas no son ajenas a esta realidad, en dichos establecimientos, ubicados en inmediaciones del Hospital Regional (Avenida Larry Jhonson) y en diferentes puntos de la ciudad y alrededores como el caso del Distrito de Namora; se han encontrado desde medicamentos de propiedad del Estado (MINSA, ESSALUD), hasta productos farmacéuticos (Vgr. pastillas, ampollas, cápsulas, jarabes, etc), dispositivos médicos (vgr. instrumental médico como catéteres, marcapasos, prótesis) y productos sanitarios (Vgr. Champues, alcohol), sin la garantía de buen estado, es decir, con procedencia desconocida, sin registro sanitario y comercializados luego de producida su fecha de vencimiento; generándose de este modo un riesgo latente para la salud pública de las personas.

Durante el estado de emergencia también se conoció que en diferentes centros comerciales de la ciudad, se estaban comercializado unos envases que contenían cañazo y que se vendía como si fuera alcohol, en otros casos, se detectó que el grado o concentración de alcohol no correspondía al que se publicitaba, presumiéndose que previamente fueron adulterados; de allí la importancia de tener que verificar el registro sanitario del producto que adquirimos y su procedencia.

En estos casos, la conducta delictiva se encuadra dentro del rubro de delitos contra la Salud Pública, en las modalidades de Falsificación, contaminación o adulteración de productos farmacéuticos, dispositivos médicos o productos sanitarios, previsto en el artículo 294-A del Código Penal; y el delito de Comercialización de productos farmacéuticos, dispositivos médicos o Productos Sanitarios son garantías de buen estado, previstos en el artículo 294-B del Código Penal; además de delitos contra el Patrimonio en la modalidad de Hurto, previsto en los artículos 185° y 186°; y delito contra la Administración Pública en la modalidad de Peculado, previsto en el artículo 387°del Código Penal (ello con relación a los medicamentos de propiedad del Estado, cuya venta se encuentra prohibida).

Finalmente, se hace conocer que se han intervenido diversos locales comerciales (ubicados en el Centro Comercial “La Cachina”, Cuadra 6 del Jirón La Mar, intersección de los Jirones La Mar y José Sabogal y cuadra 6 del Jirón Dos de Mayo) en donde se constató que se comercializan equipos de telefonía celular y accesorios, cuya procedencia en su mayoría es ilícita, dado que al consultarse el sistema de OPSITEL aparecían reportados como robados, sustraídos o perdidos, teniéndose a la vista la serie o número de IMEI, que muchas veces es borrado o alterado para evitar su identificación, y es en esas condiciones en las que son comercializados, induciéndose a error a las personas que creen haber adquirido un equipo original de telefonía.

Por ello, es importante reportar oportunamente ante OPSITEL, la pérdida u sustracción de nuestros teléfonos celulares, ello a fin de que dichos equipos sean ubicados durante las intervenciones en referencia y que sean considerados como agraviados del delito de receptación. En estos casos, la conducta ilícita se tipifica como delito contra el Patrimonio en la modalidad de Receptación, previsto en el artículo 194° del Código Penal y el delito contra la Propiedad Industrial en la modalidad de Clonación o Adulteración de Terminales de Telecomunicaciones previsto en el artículo 222° del Código Penal.            

Tengamos mucho cuidado al momento de ir de compras y no nos dejemos sorprender tan fácilmente, fijémonos en donde lo hacemos, seamos minuciosos en revisar que lo que estamos comprando reúne las condiciones para su consumo o uso, para lo cual, debemos aprender a identificar y reconocer si cuentan con registro sanitario, si la fecha de expiración aún no ha vencido, si el producto que queremos adquirir es original y corresponde a la marca que se oferta, y si su procedencia es lícita; de este modo evitaremos que nos vendan “gato por liebre” y que aparezcamos siendo agraviados en diversos ilícitos penales, debido al accionar delictivo de inescrupulosos que trafican con la salud y patrimonio de las personas.             



Johny Díaz Sosa

Abogado y M. CS.


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