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¿Qué pasó con Carlos Machuca? La historia antes y después de su muerte

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Carlos Machuca era un contador público que la madrugada del 29 de julio recibió más de cien cortes en su cuerpo. Las graves heridas, provocadas por arma blanca, cegaron su vida. Su asesino, un muchacho de 24 años al que crió.

A mediodía del 28 de julio, en la mesa de una concurrida cevichería de Cajamarca, Carlos, su conviviente, un grupo de amigos y Luis Atalaya Solano disfrutaban de las celebraciones por fiestas patrias. Luis, el hijo de su conviviente, comía y bebía junto a quien horas después sería su víctima.

Cerca de las 3 de la tarde Carlos le propuso a sus amigos continuar festejando en su domicilio. Las copas siguieron, la alegría también. Nadie imaginaba lo que iba a pasar. A las 9 pm Carlos levantó el teléfono y pidió pollo. Esa fue la última comida que disfrutó Carlos con su familia y sus amigos.

ANTECEDENTES DE VIOLENCIA

Luis Atalaya Solano es fruto de la unión entre la señora Silvia Solano del Águila y el médico Edwar Atalaya Marín. Cuando su madre se separó de su primera pareja, Luis aún era un adolescente. La señora Silvia Solano empezó una relación sentimental con Carlos Machuca en el año 2013, después de separarse de su primer compromiso. En ese año, también nació el hijo de la nueva pareja.  

Desde principio de la relación de su madre, Luis empezó a rechazar a Carlos. Al parecer, el odio a su padre político quedó plasmado desde esa época.

Luis Atalaya Solano

Los datos obtenidos por el equipo de investigación de Otra Prensa, evidencian que aproximadamente en el año 2017 se dieron las primeras conductas agresivas que sufrió Carlos por parte del hijo de su pareja. Estos hechos marcaban un historial de violencia en torno a la nueva familia.

“Carlos fue empujado por las gradas cuando bajaba de su departamento. En esa ocasión se golpeó la cabeza y fue diagnosticado con Traumatismo Craneoencefálico Abierto. Quedó muy mal”, explican los familiares.

El testigo de este hecho, relata la familia, un menor de edad que pudo ver la acción de Luis Atalaya Solano. Aunque esto fue grave, Carlos Machuca no denunció. Luis, continuó viviendo en el hogar Machuca  – Solano.

En el año 2019, mientras Carlos se arreglaba para salir de su casa al trabajo, se dio la segunda manifestación de violencia.

“Mientras se peinaba, vio por el espejo que Luis se acercaba con sigilo portando unas tijeras en las manos para clavárselas por la espalda a Carlos”, cuenta la familia, y agrega que “al notar que iba a ser agredido”, el contador volteó y “Luis se retiró”.

En esa ocasión, Carlos tampoco denunció. Todo quedó entre ellos. La familia se enteró, pero Carlos nunca hablaba del tema.  

La última vez, antes de su asesinato, Carlos Machuca recibió una descarga eléctrica. La familia, entre lágrimas, cuenta que Carlos estaba reparando una instalación en su domicilio. Fue precavido en bajar la llave de la electricidad, pero no tuvo precaución con Luis, quien subió la cuchilla y Carlos se electrocutó. La electricidad solo lo arrojó. El hecho quedó en un “susto”, y en una disculpa. En esa ocasión, Carlos tampoco denunció.

LUIS ATALAYA SOLANO

Era un adolescente que, a decir de sus compañeros de secundaria, no mostraba un comportamiento agresivo, por el contrario, lo describen como “un chico callado, pero amigable”.

Sin embargo, en su época universitaria, Luis presentaba comportamientos agresivos. Comentan amigos de su círculo cercano, que Luis fue cambiado en varias oportunidades de universidad.

A finales del 2020, Carlos construyó departamentos en el terreno de su pareja, y uno de ellos le dio a Luis, con la finalidad de que pueda independizarse y madurar. Algo que no pasó, debido a que Luis, en ese departamento, según los vecinos, vivía presuntamente sin control.

“Siempre realizaban fiestas en su departamento. Dejaba la luz encendida y se ausentaba por varios días. También la ducha de su habitación la dejaba prendida”, indica una vecina.

Los testimonios de los vecinos, recogidos por Otra Prensa, dan mayores luces de los antecedentes al asesinato de Carlos Machuca. Luis ya no era un joven callado, se había convertido en un chico rebelde.

DOS SEMANAS ANTES DEL ASESINATO

Luis, extrañamente, abandonó su departamento y regresó a vivir a donde su madre, su hermano, y Carlos. Este regreso, presumen  desde La Dirección de Investigación Criminal (Dirincri) de la PNP – Cajamarca, habría estado planeado.

Carlos, su pequeño de nueve años, y la señora Silvia.

HORAS PREVIAS AL ASESINATO

9 pm: Carlos ordenó pollo a la brasa. Alrededor de una mesa, los amigos, la esposa, el niño de nueve años y Luis, cenaron.

9: 30: “Luis se puso agresivo, empezó a mirar mal a los amigos del difunto. Esa mirada de enojo, también la tenía con Carlos”,  revela una fuente en la Policía Nacional, que según comenta, accedió al testimonio de los amigos que estuvieron con Carlos antes de su asesinato.

10 pm: Los amigos de Carlos se retiran

10: 30 pm: Después de cenar, Carlos se retiró a su habitación, se acostó a descansar junto a su hijo de 9 años.

10: 45 pm: Según las investigaciones, la señora Silvia Solano del Águila, pareja de Carlos, salió del departamento y se dirigió a una discoteca.

Esos son los datos previos al asesinato de Carlos Machuca. La señora Silvia, a pesar de los antecedentes violentos de Luis, dejó a Carlos y a su menor hijo solos.

2: 30 DE LA MADRUGADA DEL 29 DE JULIO

Los datos no son claros, aunque las autoridades manejan la hipótesis de que Luis continuó bebiendo solo en la sala del departamento. A esa hora, Luis se habría abastecido de un cuchillo filudo, de 30 centímetros. Con el cuchillo en mano, habría ingresado a la habitación de Carlos.

Dentro de la habitación, con su padrastro dormido junto a su propio hermano, Luis habría empezado a asestarle cuchillazos por todo el cuerpo. El cansancio y el licor, dejaron a Carlos en total indefensión.

La escena del crimen.

“Prácticamente, lo asesinaron dormido”, cuenta la familia.

El hermano menor de Luis, fruto de la unión de Carlos y Silvia, que dormía al costado de su padre, también salió herido. El dolor de recibir dos cuchillazos en sus brazos, lo despertaron. Al parecer, Luis también habría intentado asesinar a su propio hermano.

3: 30 am: Luis, según el relato de los testigos, habría llamado a su madre, para contarle lo sucedido.

3: 50 am: La pareja de Carlos llega al departamento y observa la terrible escena. Aturdida por lo que ve, solo atina a llamar al padre de Luis.

4: 00 am: El papá de Luis, el médico Edwar Atalaya Marín, llega al departamento. Provisto de guantes, toca la carótida de Carlos, y según testigos, manifiesta “ya no hay nada que hacer”.

Esa misma hora, el padre habría subido a su vehículo a su hijo. Los dos desaparecieron desde ese momento.

Enterados de estos hechos, los vecinos llamaron a la Policía y al Serenazgo. Cerca de las 4: 30 am, también llegó hasta el lugar la compañía de Bomberos de Cajamarca.

“La escena era macabra, llena de sangre y gritos”, comenta uno de los bomberos que llegaron al departamento de Carlos.

Al cierre de esta nota, el presunto asesino, se encuentra detenido. La PNP de Moyobamba lo halló cuando se dirigía a la casa de sus abuelos. El papá, el medico Edwar Atalaya, para la PNP, se encuentra en condición de no habido.

“Solo ha enviado abogados. El juez de turno no ordena el allanamiento de su vivienda”, sostienen los familiares de Carlos.

DATO

Otra Prensa ha recogido diferentes testimonios. Lo plasmado en esta nota obedece a los datos que nos han brindado fuentes cercanas a los hechos descritos. Guardamos la identidad a pedido de nuestras fuentes y por razones de seguridad.

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