Mesías Guevara, de investigador a investigado por corrupción

Corría el periodo 2011-2016 y Mesías Guevara era uno de los congresistas con mayor aceptación en la región Cajamarca. Su voz firme, su opinión acertada, su lucha contra la corrupción y las diferentes gestiones que realizaba lo colocaban por encima de otros representantes de la región.

Pero no fue hasta el 2015 cuando Guevara llamó la atención de la prensa nacional por su designación como presidente de la comisión investigadora de, en aquel tiempo, presuntas irregularidades y actos de corrupción cometidos en la región Áncash. Tras un meticuloso trabajo, donde la ligera sospecha del actuar de una persona significaba una exhaustiva investigación por actos contra el Estado, se llegó a concluir que, en el gobierno de esa región, se había instalado una red criminal destinada a robar de la manera más descarada, las arcas públicas.

La investigación a más de 300 personas trajo como resultado el desmantelamiento de la organización delincuencial encabezada por César Álvarez e impulsó la carrera política de un Mesías con características incorruptibles, un perfecto candidato de la reserva moral del país.

En su campaña del año pasado en búsqueda del sillón regional, Mesías Guevara no perdía la oportunidad para destacar sus logros en la gestión que desempeñó como congresista y enarboló la bandera de la lucha contra la corrupción que, para ese tiempo, otros candidatos, cuestionados por el propio Guevara por su pasado en el MAS, no se atrevían a denunciar. La gente tomó esto como una ventaja y le dio el voto pensando que su lucha por frenar la corrupción sería igual o mejor que en su gestión como congresista.

Ya siendo gobernador, los primeros días del mes de enero, parte de la prensa local, sacó a la luz el caso de nepotismo en la Dirección Regional de Salud que involucraba directamente a su mano derecha, Angélica Bazán y ante esto, a diferencia de las ligeras sospechas que merecían investigación en la región Ancash cuando era congresista, prefirió guardar silencio.

Y así, a lo largo de estos meses, se han ido destapando evidentes casos de manejos indebidos en la administración pública que, en una persona congruente, que ganó con un discurso sobre la meritocracia, la no corrupción y la idoneidad de los puestos con el perfil de los funcionarios, hubiera merecido la respectiva investigación y la separación del cargo. Pero Mesías, transformado en otra persona, tal vez con la carga laboral que merece ser ejecutor y no fiscalizador, atinaba a decir que confiaba en sus funcionaros.

La prensa, en el mes de abril, le puso el ojo a Barberena y este, cuando se vio descubierto, salió a defenderse, diciendo que “no era corrupto, que la investigación que tenía era parte de un proceso por haber sido funcionario y que el proceso se encontraba en etapa preparatoria”. En ese sentido, al ser entrevistado por la prensa, el gobernador de Cajamarca, con un carácter totalmente defensivo, minimizaba el hecho y decía, al pie de la letra, “no removeré a Barberena hasta que su proceso se esclarezca en el Poder Judicial”.

Ahora, un poco tarde, ha salido a agradecer la intervención de la prensa en el destape de corrupción en Proregión. Es evidente que existe una seria contradicción a la luz de sus últimas declaraciones. “No conozco a Barberena”, decía anoche Mesías en una mal armada conferencia de prensa donde se lo notó sólo, sin partido que lo respalde, sin funcionarios que lo acompañen y sin consejeros que lo apoyen.

¿Si Mesías no conocía a Barberena, entonces quién lo designo? Si lo designó el jefe de Proregión, Fernando Hernández, entonces el gobernador no ha cumplido su función como tal y menos su compromiso de luchar por la meritocracia y contra el malgastado significado de la palabra corrupción.

En una institución como Proregión, que mueve miles de millones de soles en proyectos de infraestructura y que ha sido cuestionada -e incluso su discurso de campaña iba en contra de la existencia esa institución-, ¿acaso no mereció el tiempo de Guevara para colocar gente idónea y no recomendados con antecedentes delictivos?

Mesías está solo políticamente, no tiene partido en que apoyarse, el escándalo Barberena traerá cola y frustrará sus intenciones presidencialistas. Debería, en vez de llamar a darle más carga laboral a la Fiscalía Anticorrupción, para que intervenga las instituciones a su cargo, cambiar a todos los funcionarios cuestionados con pruebas reales de sus comportamientos poco éticos e ilegales. Por lo demás, claro está, que Mesías pasó de ser referente investigador a calidad de investigado, o al menos su gestión está siendo investigada.