Falsedades, usurpaciones (y peculado): la otra peste de la RED

Esta investigación se desarrolló en el marco de la colaboración entre Otra Prensa y Poder Comunicaciones, a través de sus áreas de periodismo de investigación sobre el destino del dinero público en tiempos de pandemia. Esta serie investigativa tiene 6 partes, de las cuales empezamos haciendo la entrega de dos de ellas.

Edwar Mundaca Vidarte, responsable de la Red Integrada de Salud que este año manejó un presupuesto de más de 73 millones de soles. Junto a él, el cuestionado comunicador, José Luis Gonzáles Maiqui, haciendo gala de una de sus habilidades por las que fue contratado.

La Red Integrada de Salud (RIS), maneja solo para este año más de 73 millones de soles; Edward Mundaca es el responsable de manejar controvertidamente y con estilo de “burócrata decimonónico” al gigante estatal de la Salud cajamarquina, responsable de “controlar” la pandemia en Cajamarca. Mundaca es cuestionado por la mayoría de sus subalternos por sus “formas de trato” y decisiones discutidas; sin embargo, uno de sus pocos hombres de confianza “incondicional” es el polémico comunicador José Luis Gonzáles Maiqui, quien fue contratado como locador de servicios, pero que según las denuncias y evidencias pudo haber terminado manejando plata pública, bypasseando al responsable de comunicaciones de la entidad, con la venia de Mundaca, y que le ha representado una pequeña bonanza económica durante los meses más duros de la pandemia: el affaire descubierto deja en el camino, negación de información, falsedades y posible usurpación de funciones y hasta peculado.

La pregunta mayor, sin embargo, es si se utilizaron escrupulosamente los millones de soles entregados por los gobiernos peruanos a la RIS. ¿La DIRESA conoce el informe detallado del destino de los millonarios presupuestos que maneja y en qué los utiliza la RIS? Es necesario que las autoridades investiguen todo ello, porque después de todo, los que podríamos estar pagando caprichos, productos inexistentes y hasta “juergas de patas”, hasta el último centavo, somos todos, a través de nuestros impuestos.

Antonio (55 años), vecino del barrio La Florida. Resistía los largos meses de confinamiento junto a su mujer y sus hijos, sin trabajar. Hasta que tiene que pagar sus cuentas de agua, luz y comida. El Bono Universal Familiar, esos 760 soles tan publicitados por el Gobierno nunca llegaron, como tampoco le llegaron los otros bonos. Un día de abril de 2021, mientras la gente cree que la pandemia “ya fue” y las mascarillas lo usan de corbata, se levanta temprano, toma agua de manzanilla como desayuno, se pone una mascarilla de tela y sale a vender su mercadería en las calles. Trae algo de dinero a casa, pero unos días después comienza a sentirse mal. Se ahoga con su tos. Tiene fiebre que lo lleva a la cama. Respira con dificultad. Su mujer lo lleva a un hospital colapsado, donde otros hombres y mujeres como él esperan una cama UCI. Una semana después, frente a un ataúd forrado en plástico, un señor canoso, de casaca negra y lloroso, dice de ese hombre que era su amigo:

Toño,

nos tomaste la delantera,

en algún momento

nos encontraremos.

Para seguir bromeando.

Cualquier momento te sigo,

espérame.

Un niño deja unas flores blancas sobre el féretro, antes de que ingrese al nicho, en la parte alta del cementerio.

No hay tiempo para más, y cada uno de sus pocos familiares y amigos que acompañaron, apuran el paso llorando temerosos y desconsolados. Esta es una de las 2 mil 898 historias de las familias cajamarquinas que perdieron a sus seres queridos en lo que va de la pandemia (datos de la Sala Situacional de Diresa Cajamarca – Página Oficial, luego de un mes de estar parada y que da cuenta también, al 27 de agosto de 2021, de 92, 624 contagios en toda la región).

Al 27 de setiembre de 2021, 2 mil 898 cajamarquinas perdieron a sus seres queridos en lo que va de la pandemia (datos de la Sala Situacional de Diresa Cajamarca – Página Oficial; también da cuenta de 92, 624 contagios por el covid-19).

Mientras desde la Dirección Regional de Salud (DIRESA) y desde la Red Integrada de Salud (RIS) Cajamarca, la mayoría del personal sanitario, médicos, auxiliares y personal administrativo, se jugaba la vida contra el covid-19, un puñado de ellos, según las evidencias, documentos y testimonios que encontramos, vieron la oportunidad para, aparentemente, usurpar funciones y para quizá, intentar llenarse los bolsillos de plata, aumentar sus cuentas bancarias, hacer “juergas” continuas y, además, tirarse varias canitas al aire: “total la vida es una y lo hacemos para superar el estrés que genera luchar contra la pandemia”.

La RIS constituye una unidad orgánica desconcentrada, dependiente de la DIRESA Cajamarca, y es responsable de la administración de los establecimientos y servicios de salud, de diferentes niveles de complejidad y capacidad de resolución interrelacionados en red. Normalmente, cumple con administrar los recursos de salud para promocionar la salud de la persona desde su fecundación hasta su muerte natural. Desarrolla acciones para la promoción, protección, recuperación y rehabilitación de su salud y del desarrollo de un entorno saludable. Durante la pandemia tiene como tarea principal ejecutar las acciones diseñadas para contener el avance del covid-19, y proteger la salud de los cajamarquinos. Según algunos médicos de la propia institución, consultados sobre el presupuesto y confirmado por la página amigable del MEF, la RIS – Cajamarca, manejó, el 2020 unos 55 millones de soles, aunque este 2021 el presupuesto subió a 73 millones de soles (S/. 73’167,894, monto exacto) debido a que les dieron 18 millones de soles más “para enfrentar la emergencia sanitaria”; un monto millonario, para los años de la peste, los cuales unos 30 millones de soles van a gasto corriente y unos 43 millones de soles para “enfrentar” la pandemia: contratar personal, insumos de bioseguridad, equipos, y servicios, dentro de los cuales está la publicidad para los periodistas y los medios.

¿Usurpación de funciones? Quién mandaba, quién obedecía…

De acuerdo a la información proporcionada, por Edward Mundaca, Dir. de la RIS, tras apelar, reiteradamente a la ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública (No.27806), el Sr. Juan Carlos Díaz Silva, labora en la RIS desde diciembre de 2019, y desde el 10 de diciembre de 2020 hasta la actualidad (17 de setiembre de 2021), fue responsable de la Oficina de Comunicaciones de la RIS, según memorando firmado por el propio Mundaca. Y aquí viene uno de los problemas de este caso. Carlos Díaz era nominalmente el responsable de la Oficina de Comunicaciones de la RIS, pero nunca manejó presupuesto alguno para las tareas propias de su oficina: realizar la labor comunicativa, contratar, si hiciera falta, servicios de realización de spots de audio y video, con medios y periodistas que manejan redes sociales digitales, calificados, de alta credibilidad, alcance e impacto, teniendo en cuenta las encuestas oficiales que así lo demuestren, y siguiendo el Plan de Comunicaciones que justifique lo solicitado.

¿Pero si Carlos Díaz, según propio testimonio, no manejaba nada de ello, quién lo hacía?

Una fuente directamente relacionada con el problema precisa que todo el presupuesto, contratos, periodistas y medios los veía “el engreído de Mundaca”: José Luis Gonzáles Maiqui, un controvertido y extravagante comunicador, contratado justamente por Edward Mundaca, desde el 19 de junio de 2020, bajo “la modalidad de locación de servicios”.

El “Richard Swing” de Mundaca

En el mismo documento de la ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública, presentado a Mundaca, asegura que el contrato del comunicador en mención se hizo de acuerdo a los Términos de Referencia (TdR), que tuvieron como finalidad contratar una persona, cuyas condiciones específicas comprendían los siguientes servicios: “producción de spots radiales y televisivos; manejo de medios de comunicación masiva escrita, radial, televisiva; medios alternativos: animación socio cultural, movilización social, sesiones demostrativas; BTL; redes sociales, web 2.0, entre otras; además: (manejo de) periodistas, líderes de opinión y voceros capacitados que brindan información sobre el cuidado infantil y prácticas saludables para la prevención de anemia y desnutrición crónica infantil, mediante estrategias comunicacionales”. Cuando solicitamos los informes detallados y en físico que sustenten todo este trabajo, Mundaca no respondió (al cierre de esta entrega, 28/09/2021).

Según nuestra fuente: “el Sr. Gonzáles Maiqui manejaba todo el presupuesto de comunicaciones, una cantidad indeterminada de dinero y para una lista de sus amigos periodistas, sin los criterios ni exigencias de calidad mínimas”. Agrega, además, que “muchos de los productos solicitados en mayo de 2021, fueron grabados en agosto de 2020 por la Dra. Yesenia Villar, sobre temas vinculados, entre otros a las consecuencias negativas del consumo de la ivermectina y el dióxido de cloro”. Entrevistada por nuestro equipo de investigación, Yesenia Villar, encargada en el 2020 del Hospital Virtual, confirmó que esas grabaciones las hizo, justamente en el 2020, mientras trabajaba en la RIS. Nuestra fuente también asegura que, “fui presionado para firmar las conformidades de mayo de 2021 con productos entregados en agosto de 2020. Lo hice porque necesitaba el trabajo, pero reconozco que está mal”.

Falsedad genérica y peculado

Si eso es cierto, ¿no estamos, acaso, frente a flagrantes hechos de peculado?

“Un locador de servicios es en la práctica un proveedor de servicios, pero cuando hay un servicio público, de modo que no podría administrar el dinero de la entidad, ni asumir cargo funcional. El Sr. Gonzáles Maiqui es un contratista de servicios del Estado”, nos precisa uno de los abogados laboralistas consultados.

Mundaca mintió, al menos, al asegurarnos oficialmente y por escrito, que Gonzáles Maiqui tenía una retribución de S/. 2,611.00, debemos suponer mensuales, ya que ese detalle tampoco se nos alcanzó. Sin embargo, hemos comprobado que el controvertido comunicador, tiene una remuneración “mensual” de S/. 3,200.00.

El equipo de abogados que nos asesora, precisa que “ello constituye, un caso típico del delito de falsedad ideológica, porque quien dio la información lo hizo en respuesta de un pedido de información pública oficial. Ello es causal de destitución”. ¿Y quién nos entregó esos documentos requeridos y entregados oficialmente? El Sr. Edward Mundaca.

 

Recibo por Honorarios Profesionales de José Luis Gonzáles Maiqui de marzo de 2021. Según Edward Mundaca, aseguró que Gonzáles ganaba S/. 2,611.00. ¿Por qué no dijo la verdad?



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