El síndrome Forsyth en Cajamarca

Los últimos días nuestra incontrastable ciudad de Cajamarca ha centrado el debate incesante y hasta necesario en la adecuación de empezar el camino a un reordenamiento en las calles y avenidas – si de comercio ambulatorio hablamos – que tanto es necesario.

El tema ha comenzado por la resistencia de algunos comerciantes de la denominada “Parada Santa Rosa” a no querer aceptar la remoción y reubicación por parte de la Municipalidad Provincial de Cajamarca – MPC, esto va desde la falta de un ambiente que cuente con las características de un mercado con la infraestructura adecuada hasta la distante que se encuentra la Plaza Pecuaria de Iscoconga.

Es que, si empezamos a tener un precursor del control ambulatorio y la tan gritada frase “Recuperar los espacios públicos, parques y veredas de nuestra ciudad” encontramos a George Forsyth, el actual alcalde del Distrito de La Victoria – Lima, quien a inicios de año empezó a reprimir y prohibir el comercio ambulatorio en el emporio comercial de Gamarra, que para los que logramos conocerlo de cerca o visitarlo, sabíamos que abarrotaba las veredas y pistas de estas calles con millares de productos para la vestimenta de dama o caballero de todas las edades, esto para muchos generaba tanto trabajo como informalidad en un mismo espacio; lógicamente esto también generaba un caos al transeúnte común al igual que una constante delincuencia en sus alrededores.

Se ejecutó la ordenanza municipal y el reordenamiento, retiro y reubicación de todos los ambulantes dentro del gran coloso comercial textil del país y todos los medios de comunicación ensalzaron al burgomaestre Victorino, lo que nunca se dijo fue que la solución trajo consigo solamente una marea de show mediático a favor del ex arquero de Alianza Lima y no se contrasto lo que se ha llegado hoy en estos días, cientos de personas sin una fuente de trabajo y con ello a fronteras de las 30 manzanas donde está prohibida esta actividad ambulatoria abarrotada de vendedores, como si ahora la responsabilidad ya no dependiera de Forsyth, sino de su colega del distrito fronterizo.

Como vemos, nuevamente se actuó al caballazo y la planificación solo acrecentó la duda si el ordenamiento va de la mano con un previo plan de infraestructura para el pequeño comerciante que ha normalizado la informalidad como la única forma de generar un ingreso.

Recordar que la parada Santa Rosa ha sido en estas décadas uno de los principales abastecedores de artículos de primera mano para las amas de casa, siendo un lugar prioritario a la hora de hacer el “mercadito semanal”, ya que, en este a diferencia de los demás mercados, se podía regatear con el vendedor y productor al mismo tiempo generando un mínimo, pero necesario ahorro para la o el comprador. Por otro lado, no se encuentra dentro de los planes de las amas de casa cajamarquinas tomar un micro, combi o en el mejor de los casos una mototaxi para ir hacer el mercado a un lugar tan distante de la cercanía que le quedaba esta parada.

El síndrome Forsyth no solo a mal envalentonado a cualquier alcalde de todo el Perú para empezar una lucha contra la informalidad, sino que ha iniciado un en algunos casos solo el circulo vicioso de no darle solución a los problemas de infraestructura que carece los mercados centrales de nuestra ciudad, enviar a los ambulantes a la plaza pecuaria de Iscoconga solo demuestra una política clasista y racista hacia los pequeños comerciantes provenientes de las zonas rurales de nuestra provincia.

Porque la informalidad no se combate botándolos, ellos son producto de un modelo económico primario exportador que no puede brindar trabajo al pueblo y por eso recurren al autoempleo. Es cierto que hay personas que, si pueden costear una tienda o un puesto en un mercado, pero recordemos que el 70% de las MYPES cierran en menos de un año, y estos trabajadores y comerciantes retornan a la informalidad.

En este caso solo queda una salida política de la actual gestión edil, con un manejo centrado en agilizar la implementación de una real adecuación de los comerciantes, ya que, si de salubridad hablamos, llevarlos a Iscoconga a colocar nuevamente sus productos en el suelo, es retornar a los mismos problemas que quisimos solucionar.

Es por ello que se debe solucionar en el menor plazo posible el mercado zonal sur y la remodelación de los mercados de Cajamarca con puestos que ayuden a los comerciantes ambulatorios a generar el ingreso para su familias, ingreso que es por el que han llegado a las manos de la informalidad y el desorden, debemos aclarar que nadie está en contra del ordenamiento de la ciudad, pero sí de la desmesurada y precoz forma de solucionar los conflictos, solo para aplicar el show mediático a partir de síndromes que no han solucionado nada y seguimos creyendo que el peor enemigo de un peruano es otro peruano.

Ya en Cajamarca ha existido un referente y ha sido el mercado San Martin que nace de igual manera de un conglomerado de comerciantes ambulantes al costado del canal donde ha sido construido, demostrando que lo mejor que puede hacer el actual alcalde de Cajamarca es abastecer a esta ciudad del cumbe con infraestructura moderna.

Algunos critican el actuar del acalde, indicando que él nunca sudó una sola gota de sudor por ganar un sol. Otros apoyan el desalojo y reacomodo de los ambulantes de la Parada, porque consideran que la situación ya había llegado a su límite. Es porque ello que abrimos el debate con una simple pregunta ¿habrá una solución que beneficie a todos?…